Guía para hacer una Web – ¿Por dónde empiezo?

Muchas personas se están planteando la idea de tener una página web, ya sea para la empresa, para uso personal o como currículum online, tan de moda últimamente. Pero entre el momento de decidirlo y el momento de pasar a la acción, hay un período que muchas veces resulta interminable y se acaba con eliminar la idea. Incluso, en ocasiones, se pospone hasta después de empezar/contratar la web. Esto es un grave error porque puede llevarnos a un bucle de cambios eterno que en muchos casos acaba siendo ineficaz y encareciendo el proyecto.

El momento que estamos hablando es el de realizar todos los “estudios” necesarios para que la web salga adelante de forma óptima cumpliendo los objetivos que habíamos pensado. En este artículo vamos a explicar los pasos generales que habría que seguir antes de ponerse manos a la obra, a modo de guía, para ser seguida por todo aquel que esté interesado en empezar un proyecto web.

Guía para definir una nueva Web

1. ¿Por qué quiero un sitio Web?

Para empezar, es la pregunta obligatoria que nos debemos hacer. Digamos que en esta fase tendríamos que definir el objetivo de la misma. Es decir, si por ejemplo tienes un restaurante, tu objetivo podría ser que el público vea el menú y pueda reservar mesa a través de un formulario. El objetivo de “quiero conseguir más clientes” es un objetivo común para todos pero la forma de llegar a ello será muy distinta en cada caso, y no siempre igual de efectiva.

2. ¿Quién será mi público objetivo?

Para conseguir que nuestro segmento de público visite a menudo la web y pase el mayor tiempo posible en ella, debemos entender su hábitos y costumbres para crear una estructura Web adecuada, tanto de formas, colores, cantidad de información, etc. No será lo mismo diseñar una web dirigida a un público joven familiarizado con la tecnología, que a un público mayor al que habrá que diseñarle una web mucho más limpia y accesible.

3. ¿Cuál será el contenido?

Ésta posiblemente sea la pregunta más difícil y tediosa de responder, pero será la que consiga enganchar o no al público. En ocasiones pensamos que cuanto más contenido haya, mejor. Pero generalmente esto se aleja mucho de la realidad. Como se suele decir, es mucho mejor la calidad a la cantidad, en especial hoy día, que por desgracia la gente está cada vez menos acostumbrada a leer, y si ven mucho contenido se asustan y pasan a otra cosa. Por esta razón el contenido debe tener las siguientes características:

  1. Simple: tenemos que priorizar las ideas más importantes. No todo es prioritario aunque lo parezca.
  2. Creíble: ¿es realista tu contenido?.
  3. Inesperado: cuanto más sorpresas se lleve el público más llamaremos su atención.
  4. Emocional: si consigues llegar a sus emociones, tendrás un cliente seguro.

Una vez que definamos el tipo de contenido, hay que desarrollar el esquema de la web, es decir, concretar qué apartados va a tener, para saber en qué zonas irá cada contenido, y si será necesario aumentarlo o disminuirlo.

4. ¿Tengo fotos atractivas y de calidad?

La mejor forma de vestir un sitio web es con buenas fotos. Si no tenemos fotos hechas con una buena cámara o por un profesional, recomendamos realizarlas, porque por muy buena calidad que consigamos mediante un Smartphone, el resultado final será muy inferior: Una web sin fotos es una web a medio.

5. Estudiar a la competencia

¿Dónde y cómo queremos posicionarnos? Este paso es muy importante para poder hacernos un hueco en el mercado online. En este aspecto, la competencia está a un clic de distancia, por esto es muy importante hacer un estudio de sus webs y por tanto de sus fortalezas y debilidades.

6. Definiendo palabras clave (keywords)

Estas “keywords” o palabras clave serán las que consigan posicionarnos eficazmente en Google y por tanto llegar al público que nos interesa. Tendrán que ser lo más concretas posible y además deben estar presentes dentro del contenido de la web para un resultado óptimo. No obstante, las keywords no son mágicas, y no seremos los Nº1 en Google si no se trabaja a fondo el posicionamiento Web.

7. ¿Tengo una buena identidad corporativa?

Una web puede estar diseñada perfectamente pero no estar dando los resultados esperados: ¿por qué está ocurriendo esto? Es tan sencillo como observar la identidad corporativa que tenemos: identificador visual, colores, formas, tipografías, etc.

Invertir en imagen de marca. Como hemos comentado antes, las personas por muy racionales que seamos, nos seguimos guiando principalmente por nuestras emociones en base a lo que percibimos, sin darnos cuenta de ello. Esto se conoce como Neuromarketing. Es muy importante que nuestro “logo”, lo que nos representa, no sea un simple “dibujito que me ha gustado”. Tiene que representar, por medio de colores, formas, etc, los valores que vamos a ofrecer, ya que será con lo que primero se quedará el del cliente (aunque no lo sepa).

8. Me gustan estas webs

Es muy importante antes de realizar una web, saber qué nos gusta y qué no nos gusta. Es cierto que no nos debemos guiar por nuestros gustos a la hora de vendernos, sino por lo que va a ser lo más efectivo. No obstante, siempre es bueno conocer nuevas ideas y tendencias, por si algunas de ellas nos pueden servir a nosotros y ayudarnos a definir nuestro propio contenido.

9. ¿Voy a ser capaz de ir actualizando la web?

Esta es la pregunta del millón:  Una web no actualizada a veces es incluso peor que no tener web. Si ves por la calle un escaparate descuidado, feo y se nota que nunca lo cambian, no entras a la tienda. Pues una web es como un escaparate, hay que mantenerla cuidada y actualizada para que, una vez que has enganchado al cliente, poder mantenerlo el mayor tiempo posible. Esto se puede conseguir de muchas formas, ya sea cambiando "banners" y "slides", escribiendo un blog en la misma, con ayuda de las redes sociales, actualizando los productos o las ofertas, o incluso creando concursos, para mantener viva la web.

En el momento que tengas respuesta a todas estas preguntas, será el momento de empezar a desarrollar tu propio escaparate al mundo online. Teniendo toda esta información más o menos clara, el desarrollo de la web será mucho más eficiente y los posibles cambios (que siempre los hay) serán mucho menores.

Como hemos comentado al principio, este proceso puede resultar algo tedioso, pero, si se hace un buen estudio de todos estos apartados, podemos conseguir unos grandes resultados y cumplir con nuestros objetivos.

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