Lo que debes saber sobre el “Big Data”

En los últimos años, nuestro vocabulario se ha visto ampliado por palabras y frases que ya forman parte de nuestra jerga habitual. Términos como “el Internet de las cosas” o “Big Data” no suenan a chino a una persona que haga uso habitual de Internet.

En esta era de la comunicación, del Internet de las cosas, donde estamos conectados a internet a través de infinidad de dispositivos (algunos de los cuales funcionan con cierta autonomía en cuanto al envío e incluso tratamiento de datos) empieza a cobrar fuerza el término “Big Data” y se está generando un debate acerca de las posibilidades y poder que este término en sí mismo posee.

Pero primero... ¿qué es el “Big Data”?

Apoyándonos en la definición proporcionada por Wikipedia, se puede definir como “Big Data” a la disciplina enmarcada en el sector de las tecnologías de la información y la comunicación que manipula grandes cantidades de datos. Recolección, tratamiento y gestión de estos datos podrían definirse como las tres principales fases en la vida de los datos aquí englobados.

El volumen total de los datos generados es imposible de determinar y presenta un crecimiento exponencial del que se estima dobla su tamaño cada cuatro meses.

Así pues, adaptando la definición y enfocándola a la relación e interacción que efectúa un usuario con internet, podemos afirmar que:

“Big Data” es la información o datos que un usuario genera a través de su navegación e interacción en la red.

Estos datos pueden ser:

  1. Generados voluntariamente por el usuario (al rellenar un formulario, al enviar un correo electrónico, cuando interactuamos en una red social)
  2. Recolectados por un agente (por ejemplo un navegador web).

La finalidad una vez “cocinados” (tratados) los datos, es ofrecer una experiencia más personalizada, cercana y placentera al usuario, convirtiendo el frío entorno que a priori es Internet en un lugar cómodo y cálido.

Facebook, por ejemplo, nos ofrece interacción con las personas que considera más afines a nosotras mediante un complejo algoritmo basado en nuestra navegación en la red social. No es casualidad que se nos muestre como sugerencia de amistad ese viejo compañero del colegio del que llevas años sin saber de él. Indagando un poco más, y con un experimento consistente en ir silenciando a nuestros contactos según nos aparezcan notificaciones de los mismos, veremos que van apareciendo notificaciones de contactos de los que hace tiempo no sabíamos. Estos contactos “olvidados” siempre han estado interactuando, cambiando su estado y subiendo fotos, pero Facebook da prioridad a los “amigos” más afines y con los que más interactuamos, relegando a un segundo plano aquellos con los que desarrollamos una menor interacción.

Igualmente, si buscamos en Google “restaurante”, el buscador nos mostrará en primer lugar los resultados más cercanos. Parece lógico, si estás buscando un restaurante donde comer en ese momento seguramente no te interese uno que está a cientos de kilómetros.

Viendo el poder del “Big Data”, lo más sencillo es caer en el pensamiento de que se realiza una intromisión a la vida privada, pero esto no es así.

La Comunidad Europea tiene desarrollado una serie de directivas cuya máxima es proteger al consumidor o usuario. Directivas que derivan en leyes nacionales. Leyes que regulan el tiempo de garantía al realizar la compra de un producto. Leyes que velan por los derechos de un pasajero cuando le cancelan el vuelo. Leyes que permiten cancelar los datos que una empresa posee de un usuario. Y así un largo etcétera.

Cuando los datos que facilita un usuario a un empresa o agente tienen como una de sus finalidades engrosar los terabytes que componen el “Big Data”, se debe dar opción al usuario de oponerse, y en caso de que los datos ya formen parte del “Big Data” siempre tendremos opción de cancelarlos.

Un ejemplo visible de la aplicación práctica del desarrollo de esta legislación es el aviso de cookies existente en todas las páginas webs.

No solo eso, la información del “Big Data” es anónima, si bien es cierto que la información recopilada puede dibujar patrones que permitan la identificación de personas, existen dictámenes de la Unión Europea para evitar estos escenarios.

¿Intromisión en la vida privada?

Por ello, no se puede hablar de una intromisión en la vida privada. No cuando se nos avisa y tenemos medios y herramientas que permiten que la decisión y control sobre qué información se convierte en “Big Data” recae en nosotros. Google, por ejemplo, permite que se personalicen las búsquedas y anuncios en función de los datos anónimos que recopila de nuestra navegación. Ofrece una página donde detalla el patrón dibujado y permite cambiar la configuración.

Big Data, el Internet de las Cosas

Y los datos proporcionados en una red social jamás son obligatorios. Todos los datos que proporcionamos a Facebook, la ciudad donde vivimos, a dónde hemos ido y con quién son datos que hemos enviado a la plataforma de manera totalmente voluntaria.

¿Y... entonces?

Llegados a este punto, surge la pregunta. Entonces, el “Big Data”, ¿es bueno o malo?. Bien, imagina que se “cocinan” los datos de que dispone el organismo público competente sobre los pacientes y permite analizar y optimizar recursos sobre una epidemia como puede ser la gripe, e incluso anticiparse, conocer cuando existirá un pico de afectados y dotar a los centros sanitarios con los medios según la incidencia que tendrá en cada uno de ellos de manera personalizada. Imagina se cruzan datos sobre población y meteorología permitiendo saber qué zonas serán las más afectadas por una sequía, o qué zona de una ciudad hace un mayor uso de un recurso o servicio permitiendo dotar y equipar correctamente una barriada.

Imagina que se ofrece información en nuestro dispositivo que nos interesa en función de nuestros gustos, hábitos o ubicación, descartando cines de Madrid si vivimos en Ciudad Real al buscar “cartelera”. Imagina que al visitar la web de una fuente de noticias, te aparecen en primer lugar aquellas que son de tu interés, dejando en una posición más retrasada esas noticias de economía en las que no entiendes la mayoría de términos empleados.

Juzga tú mismo... El “Big Data” es una realidad.

No es un camino que podemos elegir adentrarnos, es un camino que llevamos un tramo discurrido. Debemos adaptarnos y aprovechar todo el potencial que nos ofrece 😉

Sobre el autor

Samuel E. Cerezo - Desarrollador web en bilnea, administrador de sistemas y consultor informático. Cocinando webs de autor para los paladares y teclados más exquisitos. Consultor informático, resolución hoy de problemas del mañana.

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